miércoles, 15 de agosto de 2012

Sección: Personajes que Marcaron mi vida

Frida Kahlo

Esta impresionantemente arrolladora mujer nació en Coyoacán, México, el 6 de julio de 1907. De padre judío de ascendencia húngaro-alemana  y madre española indígena, desde muy joven su vida estuvo marcada por la tragedia: a los 7 años contrajo polio, y a los 18 años, mientras viajaba en un transporte público sufre un gravísimo accidente al ser el autobús embestido por un tranvía. Frida sufre múltiples fracturas y lesiones en su pelvis y columna vertebral, lo que en el futuro determinará su impedimento para su maternidad, uno de los temas más críticos y dolorosos de su vida. Además, gran parte de su obra será su propio reflejo, en convalecencia luego de largas y dolorosas operaciones. En estos períodos debía permanecer en cama, por lo general a solas, y ahí donde se encuentra a sí misma. La pintura se vuelve el canal de su liberación.
Cuando adhiere al partido Comunistas (señalo que está en pleno proceso la Revolución Mexicana), conoce a Diego Rivera, 20 años mayor que ella, también pintor y activo militante.

Se casan dos años después y se van a vivir a Estados Unidos. Fue una época de profundo dolor que se ve plasmado en su obra; Frida queda embarazada aún en contra de las recomendaciones médicas y  sufre 3 abortos.  Mantiene una eterna relación tortuosa con Diego, quien le es infiel constantemente.
Cama Volando, 1932.


“La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo”.
Razones políticas hacen que ambos vuelvan a México y en 1937 alojan en su residencia, la famosa Casa Azul,  a León Trotsky y su esposa, quienes habían llegado como asilados políticos. Durante este tiempo, y casi frente a la vista de todos, Frida mantiene un romance con Trotsky, y en 1939, debido a desavenencias con Diego Rivera, el matrimonio Trotsky deja la Casa Azul.
Tanto Frida como Diego mantienen romances extramatrimoniales,  y  en 1939 deciden divorciarse. Es entonces cuando Frida pinta uno de sus cuadros más reconocidos, Las Dos Fridas.

La de la derecha es Frida, tal y como la amaba Diego, con su traje tradicional y de la izquierda representa la parte más europea de Frida, antes de conocer a Diego.  Esta parte está representada desangrándose aunque ambas están unidas por la mano y el corazón, lo que las convierte en una sola persona.  El dolor desgarrador de la separación está reflejado de manera impactante.
Pero tanto Frida como Diego no podían vivir separados (aunque tampoco juntos!) así que volvieron a casarse en 1940. Las continuas infidelidades y aventuras de Diego dan paso a que Frida experimente su propia etapa de exploración de su sexualidad, relacionándose tanto con hombres como con mujeres. Algunos creen que para demostrarle a Diego que ella también podía ser como él.

En 1943 llega a la Exhibición de 31 mujeres, organizada por la galería de Peggy Guggenheim en New York, como reconocimiento  a su rol de artista y mujer adelantada y transgresora de su época.
Autorretrato con collar de espinas y colibrí, 1940
 
Raíces, 1943
En 1944, Frida sufre una serie de complicaciones médicas que la llevan a estar postrada durante largo tiempo y comienza entonces a escribir su diario íntimo, donde cuenta los últimos diez años de su vida. Este diario estará lleno de emociones, poesía y arte.
Columna Rota, 1944

 
Sufre mucho, mucho y en 1950 será operada 6 veces, sufrirá la amputación de un pie y quedará relegada a una silla de ruedas; sólo la morfina calma su dolor físico y espiritual.

En 1953 obtiene su primera exposición en solitario en la Galería de Arte Contemporáneo de México y en 1954 aparece por última vez en público junto a Diego en una manifestación por la intervención de Estados Unidos en Guatemala.
Ese mismo año, el 13 de julio, Frida fallece según algunos, de una embolia pulmonar causada por su constante posición horizontal y la falta de oxigenación de su cuerpo en su Casa Azul de Coyoacán. Otros sospechan suicidio por no soportar más el dolor físico y emocional.
Algunos críticos de la época creían que Frida era surrealista, a lo que les contestó:
“Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad”.



Autorretrato "Diego en mi pensamiento", 1943

Sobre Diego dijo:
No hablaré de Diego como de mi “esposo” porque sería ridículo. Diego no ha sido jamás ni será “esposo” de nadie. Tampoco como de un amante, porque él abarca mucho más allá de las limitaciones sexuales, y si hablara de él como de mi hijo, no haría sino describir o pintar mi propia emoción, casi mi autorretrato y no el de Diego."





No hay comentarios:

Publicar un comentario