Estoy mirando las 155 fotos (155!!!!) que subieron del encuentro del sábado. Se ve que lo pasaron muy bien.
Algunos, guachos, están igualitos pero un poco más canosos, o con panza, pero por lo general están todos muy bien.
Tengo sentimientos encontrados al respecto. Por un lado, está bueno reencontrarse con gente con la que uno vivió tantos momentos, tantas horas de su adolescencia. Volver al lugar adonde uno se fue forjando como persona y recibió valores que son muchos de los que uno aplica en su vida hoy día.
Por el otro lado, esa sensación de vivir del pasado no me copa tanto. Sí recordarlo, pero no -para mi obviamente- tenerlo como la mejor época vivida.
Pienso que todas las épocas que uno vive son buenas, algunas mejores, otras peores, pero el momento presente es el más importante y todas nuestras energías deberían estar puestas en él.
Por mi parte, vivo el presente intensamente. Las cosas del pasado las tomo como parte de mi historia, de mi formación, de la persona que llegué a ser hoy. No me obsesiona el futuro, es algo que quizás podamos visualizar o esperar, pero es un deseo, un anhelo. Lo real es el presente.
Es un poco filosófico y sería largo de explicar, pero esencialmente así veo el pasado, presente y futuro.
Volviendo al encuentro de líderes, me alegró verlos tan sonrientes y divertidos. Tengo la primitiva idea de ir a Buenos Aires para los 15 de Camila, mi ahijada, en septiembre 2013, así que quizás se pueda armar un encuentro para entonces. Eso sí, tendría que ir con un montón de pasta frolas!!!!
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