Como amante
del cine que soy, he seleccionado mis películas preferidas, las que más me llegaron al corazón y las que
aún hoy, cada vez que las repiten, las vuelvo a mirar. Todas tienen algo especial que hace que vuelva a verlas: el argumento, la música el amor, el sentirse identificada. Quizás a ustedes les pase lo mismo.
Voy a empezar con la que, a mi criterio, es la mejor película de todos los tiempos.
Esta
es mi película número uno, que creo habré visto no menos de 15 veces y la veo
cada vez que la repiten. Basada en la novela de Margaret Mitchell, fue filmada
en 1939!!! Tardaron 125 días, fue la película más cara del momento, 4.5
millones de dólares y la que más premios Oscar se llevó, 10. Los días 7 y 8 de
noviembre 1976 se dio por primera vez en televisión en los Estados Unidos, en
dos emisiones consecutivas, con una audiencia de 33 millones de espectadores
cada vez. En 1989, el conocido premio “People’s Choice Awards”, cuyos ganadores
son elegidos por la gente, le otorgó el premio como la mejor película de todos los
tiempos.
Una
historia épica impresionante que tiene como protagonistas a este dúo
maravilloso. Cuentan que Vivien Leigh no fue la primera elegida, sino que el
casting incluyó alrededor de 1400 aspirantes, entre ellas las Stars del momento
como Joan Crawford, Barbara Stanwyck o Norma Shearer. Distinta fue la suerte de
Clark Gable, ni bien David Selznick leyó el guión, supo que Rhett Butler era un
personaje hecho a su medida.
Scarlett
O’Hara era una joven sureña ambiciosa, rica y caprichosa enamorada del noble Ashley Wilkes (Leslie
Howard) , quien termina casándose con su prima Melanie Hamilton (Olivia de
Havilland), buena y adorable. Conoce en un baile al negociante Rhett Butler
(Clark Gable), él se enamora de ella pero Scarlett parece nunca rendirse en
conseguir el amor de Ashley.
Scarlett
se casa varias veces, siempre por interés, y enviuda. Su familia apoya a los
sureños y se niegan al avance del norte, pierden todas sus posesiones, su amada
plantación “Tara” se incendia ante sus ojos. Su padre enloquece. Scarlett pasa hambre y en
una escena inolvidable jura que hará lo que sea necesario pero nunca más en su
vida pasará hambre ni necesidades. (As God is my witness, I’ll
never be hungry again) (Como Dios como mi testigo, nunca más tendré hambre)
Siempre
al lado de su esclava “Mammy”, negra y grandota de enorme corazón (Hattie
McDaniel ganó el Oscar por actriz de reparto), Scarlett siempre se las ingenia
para salir adelante. Con las cortinas de Tara se hace un majestuoso vestido y
sombrero verde con el que irá a visitar
Rhett.
Finalmente
Scarlett y Rhett se casan. Mantienen una relación de amor / odio insaciable,
que se ve mortalmente herida cuando la pequeña hija de ambos, Bonnie Blue,
muere tras caerse del caballo. Scarlett nunca se repondrá como tampoco la
relación entre ellos. Bonnie Blue iba a ser interpretada por Elizabeth Taylor,
pero finalmente fue otra niña quien hizo el papel.
Dicen
que la famosa frase de la escena final de Gable estuvo a punto de ser
censurada, pero finalmente David Selznick pagó una multa. Cuando Rhett está
yéndose ella le pregunta “Adónde iré? Qué haré?”, él responde con la
celebérrima frase: “Frankly, my dear, I don’t give a damn” (sinceramente, mi querida, me importa un bledo)
A
pesar de que ni los directores ni el productor le tenía una fe a Vivien Leigh,
es ella la última en hablar en el film:
Si
no la han visto, recomiendo que vean esta obra maestra del cine.
Espero que lo hayan disfrutado.